Размер шрифта:     
Гарнитура:GeorgiaVerdanaArial
Цвет фона:      
Режим чтения: F11  |  Добавить закладку: Ctrl+D
Следующая страница: Ctrl+→  |  Предыдущая страница: Ctrl+←
Показать все книги автора/авторов: Elorriaga Unai
 

«Un tranvГ­a en SP», Unai Elorriaga

Иллюстрация к книге

La novela que revolucionГі el panorama literario espaГ±ol

 

TГ­tulo: Un tranvГ­a en SP

TГ­tulo original: SPrako Tranbia

В© TraducciГіn: Unai Elorriaga LГіpez de Letona

1

Lucas veГ­a las paredes de color chicle.

De hecho, las habitaciones de los hospitales y las postales de ParГ­s siempre son iguales. Y Lucas estaba en el hospital. В«Estoy en el hospitalВ», les decГ­a a los que le iban a visitar. Estaba en el hospital. Lucas.

– Tienes para elegir: pastillas verdes, amarillas, rojiblancas -le dijo la enfermera.

– Verdes -eligió Lucas-, cien gramos; sin hueso.

La enfermera le dio otras, las que ella quiso. Las enfermeras visten de blanco en los hospitales.

El compañero de habitación de Lucas estaba dormido y la silla de las visitas vacía. Lucas tenía la impresión de que la silla se estaba riendo de él. La silla era pura maldad. Cuando se fue la enfermera, Lucas empezó a hablar con la silla: «Ya verás, va a venir; si no es hoy, el día de San Nicolás, si no es el día de San Nicolás… pero vendrá, y se sentará encima de ti y estaremos hablando hasta la noche, y después de la noche también, y después cogeremos el autobús, a casa».

Entonces escuchГі un tranvГ­a, de los antiguos.

MirГі hacia la izquierda y en primer plano vio el suero tac-tac y en segundo a Anas, dormido. Era mГЎs joven que Г©l. Setenta y siete. Y dormГ­a; y parecГ­a que iba a dormir hasta desintegrarse, y hacГ­a ruidos peculiares.

 

*

 

MarГ­a se asomГі por la puerta. Lucas tardГі tres minutos en reconocer a su hermana. MarГ­a empezГі a jugar:

– Aquí jefe de expedición a campamento base, cambio -dijo María con la mano en la boca. María estaba a ocho mil metros de altura, en el Shisha Pangma, hablando por radio.

– Aquí campamento base, cambio -dijo Lucas, hablando como hablaría un enfermo que estuviera simulando hablar por radio, en el Shisha Pangma, en la pared sudoeste.

– Estamos viendo la cumbre, estamos cerca ya. ¿Qué tal la enfermería del campamento base?

– Bien. Un jolgorio es esto.

En la calle se oГ­an las vacaciones de los niГ±os y los niГ±os oyeron, a su vez, un ruido extraГ±o y aparatoso, que no era mГЎs que el beso que le estaba dando MarГ­a a su hermano, en la habitaciГіn del hospital.

– ¿Hoy no va… -empezó a susurrar Lucas. Pero a María se le estaba gastando el oído:

– ¿Qué?

– …a venir Rosa?

– No creo, Lucas, mañana igual, o pasado mañana igual.

– Ah.

Diecisiete aГ±os ya, Rosa. Eso es lo que pensГі MarГ­a. Y le pareciГі triste. Le pareciГі triste porque en vez de pensar de verdad en la mujer de Lucas, en lo Гєnico que habГ­a pensado era en los aГ±os que llevaba muerta. Y eso era triste, y pobre. Lucas se dio cuenta de que las paredes del hospital seguГ­an verdes.

– ¿Qué tal la comida? -cambió María.

– Hoy me han traído caviar creo que era -Lucas serio.

Anas disertГі en sueГ±os.

– ¿Cuándo me van a quitar el suero, María?

– ¡El suero! Anteayer te quitaron el suero.

– Ah… ¿No has oído el tranvía? ¿Cómo has venido, María?-En autobús.

Los ojos de Lucas estaban cada dГ­a mГЎs claros, mГЎs grises. Las paredes le comГ­an el azul. MarГ­a pensГі que tenГ­a que sacar a su hermano cuanto antes de allГ­, que el hospital le estaba dejando el alma hecha una porquerГ­a.

– Yo no tengo dinero para el autobús -le cortó Lucas-, ya te pagaré en casa.

– ¿Comiendo caviar y quieres volver a casa? Tú aguanta hasta que te echen.

– O si no, tengo un amigo que conduce tranvías. Llámale sin miedo -se empeñó Lucas.

– Además, he pedido una cama, para dormir aquí mismo -María.

– Claro que igual no puede traer el tranvía justo hasta el hospital, ¿no?

MarГ­a se quedГі mirando a su hermano, que pensaba, seguramente, en las olimpiadas y en las ciudades que habГ­an tenido olimpiadas, y en las que no las habГ­an tenido tambiГ©n, y en las que, pese a no haber tenido olimpiadas, tenГ­an tranvГ­a, etcГ©tera.

Lucas no se merecГ­a el hospital. Lucas necesitaba la carpinterГ­a y el trabajo de la carpinterГ­a y las sierras. SГіlo cerraba la carpinterГ­a В«cuando hay vientoВ». Y eso era lo que necesitaba Lucas: la calle vista desde la carpinterГ­a, y hablar a los que pasan, y reГ­rse, de las moscas y de las polillas. Y discutir con su hermano, con ГЃngel y, como cuando hicieron el bote para ir a pescar, enfadarse el uno con el otro, como se enfadan las suegras y algГєn que otro yerno y, ni para ti ni para mГ­, y coger la sierra y, ris-ras-ris-ras, cortar el bote en dos y reconciliarse al de dos dГ­as y contГЎrselo a los amigos y reГ­rse, como se reГ­an de las moscas y de las polillas y, ГЃngel, habrГЎ que empezar a hacer otro bote. В«Yo sГіlo cierro el taller cuando hay viento.В»


Еще несколько книг в жанре «Современная проза»