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«Brida», Paulo Coelho

Иллюстрация к книге

El don que cada uno lleva dentro

ВїO quГ© mujer que tenga diez dracmas, si se le pierde una, no enciende una lГЎmpara y barre la casa, y la busca cuidadosamente hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reГєne a las amigas y vecinas y les dice: "Alegraos conmigo, que ya encontrГ© la dracma que se me habГ­a Perdido".

Lucas 15, 8-9

 

Advertencia

En el libro Diario de un Mago cambiГ© dos de las PrГЎcticas de RAM por ejercicios de percepciГіn que habГ­a aprendido en la Г©poca en que lidiГ© con el teatro. Aunque los resultados fuesen rigurosamente los mismos, esto me valiГі una severa reprimenda de mi Maestro. "No importa si existen medios mГЎs rГЎpidos o mГЎs fГЎciles, la TradiciГіn jamГЎs puede ser cambiada", dijo Г©l.

A causa de eso, los pocos rituales descritos en Brida son los mismos practicados durante siglos por la TradiciГіn de la Luna, una tradiciГіn especГ­fica, que requiere experiencia y prГЎctica en su ejecuciГіn. Utilizar tales rituales sin orientaciГіn es peligroso, desaconsejable, innecesario y puede perjudicar seriamente la BГєsqueda Espiritual.

 

PAULO COELHO

PrГіlogo

Nos sentГЎbamos todas las noches en un cafГ©, en Lourdes. Yo, un peregrino del Sagrado Camino de Roma, que tenГ­a que andar muchos dГ­as en busca de mi Don. Ella, Brida O'Fern, controlaba determinada parte de este camino.

En una de esas noches resolvГ­ preguntarle si habГ­a experimentado una gran emociГіn al conocer determinada abadГ­a, parte del camino en forma de estrella que los Iniciados recorren en los Pirineos.

– Nunca estuve allí -respondió.

Me quedГ© sorprendido. Al fin y al cabo, ella ya poseГ­a un Don.

Todos los caminos llevan a Roma-dijo Brida, usando un viejo proverbio para indicarme que los Dones podГ­an ser despertados en cualquier lugar-. Hice mi Camino de Roma en Irlanda.

En nuestros encuentros siguientes, ella me contГі la historia de su bГєsqueda. Cuando terminГі, le preguntГ© si podrГ­a, algГєn dГ­a, escribir lo que habГ­a oГ­do.

En un primer momento ella asintiГі. Pero, cada vez que nos encontrГЎbamos, iba colocando un obstГЎculo. Me pidiГі que cambiase los nombres de las personas involucradas, querГ­a saber quГ© tipo de gente lo leerГ­a y cГіmo reaccionarГ­an.

– No puedo saberlo -respondí-, pero creo que ésta no es la causa de tu preocupación.

– Tienes razón -dijo ella-. Es porque creo que es una experiencia muy particular. No sé si las personas podrán sacar algo provechoso de ella.

Г‰ste es un riesgo que ahora corremos juntos, Brida. Un texto anГіnimo de la TradiciГіn dice que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: Construir o Plantar. Los constructores pueden demorar aГ±os en sus tareas, pero un dГ­a terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcciГіn acaba.

Pero existen los que plantan. Г‰stos a veces sufren con las tempestades, las estaciones y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardГ­n jamГЎs para de crecer. Y, al mismo tiempo que exige la atenciГіn del jardinero, tambiГ©n permite que, para Г©l, la vida sea una gran aventura.

Los jardineros se reconocerГЎn entre sГ­, porque saben que en la historia de cada planta estГЎ el crecimiento de toda la Tierra.

 

EL AUTOR

IRLANDA

Agosto 1983 – Marzo 1984

Verano y OtoГ±o

– Deseo aprender magia -dijo la chica.

El Mago la mirГі. Jeans descoloridos, camiseta y el aire de desafГ­o que toda persona tГ­mida acostumbra usar cuando no debГ­a. "Debo tener el doble de su edad", pensГі el Mago. Y, a pesar de esto, sabГ­a que estaba delante de su Otra Parte.

– Mi nombre es Brida -continuó ella-. Disculpe por no haberme presentado. Esperé mucho este momento, y estoy más ansiosa de lo que pensaba.

– ¿Para qué quieres aprender magia? -preguntó él. -Para responder algunas preguntas de mi vida. Para conocer los poderes ocultos. Y, tal vez, para viajar al pasado y al futuro.

No era la primera vez que alguien iba hasta el bosque para pedirle esto. Hubo una Г©poca en que habГ­a sido un Maestro muy conocido y respetado por la TradiciГіn. HabГ­a aceptado varios discГ­pulos y creГ­do que el mundo cambiarГ­a en la medida en que Г©l pudiese cambiar a aquellos que lo rodeaban. Pero habГ­a cometido un error. Y los Maestros de la TradiciГіn no pueden cometer errores.


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