Размер шрифта:     
Гарнитура:GeorgiaVerdanaArial
Цвет фона:      
Режим чтения: F11  |  Добавить закладку: Ctrl+D
Следующая страница: Ctrl+→  |  Предыдущая страница: Ctrl+←
Показать все книги автора/авторов: Arreola Juan JosГ©
 

«La Feria», Juan Arreola

Иллюстрация к книге

Г‰l hizo mi lengua como cortante espada; Г©l me guarda a la sombra de su mano; hizo de mГ­ aguda saeta y me guardГі en su aljaba.

Yo te formГ© y te puse por alianza de mi pueblo, para restablecer la tierra y repartir las heredades devastadas.

isaГ­as, 49-2, 8

Amo de moun pais, tu que dardais manifesto E dins sa lengo e dins sa gesto.

F. MISTRAL

 

Somos mГЎs o menos treinta mil. Unos dicen que mГЎs, otros que menos. Somos treinta mil desde siempre. Desde que Fray Juan de Padilla vino a enseГ±arnos el catecismo, cuando Don Alonso de ГЃvalos dejГі temblando estas tierras. Fray Juan era buena gente y andaba de aquГ­ para allГЎ vestido de franciscano, con la ropa hecha garras, levantando cruces y capillitas. Vio que nos gustaba mucho danzar y cantar, y mandГі traer a Juan Montes para que nos enseГ±ara la mГєsica. Nos quiso mucho a nosotros los de Tlayolan. Pero le fue mal y dizque lo matamos. Dicen que aquГ­, dicen que allГЎ. Si fue en Tuxpan, lo hicieron cuachala. Si fue aquГ­, nos lo comimos en pozole. Mentiras. Lo mataron en CГ­bola a flechazos. Sea por Dios.

Antes la tierra era de nosotros los naturales. Ahora es de las gentes de razón. La cosa viene de lejos. Desde que los de la Santa Inquisición se llevaron de aquí a don Francisco de Sayavedra, porque puso su iglesia aparte en la Cofradía del Rosario y dijo que no les quitaran la tierra a los tlayacanques. Unos dicen que lo quemaron. Otros que nomás lo vistieron de judas y le dieron azotes. Sea por Dios. Lo cierto es que la tierra ya no es cíe nosotros y allá cada y cuando nos acordamos. Sacamos los papeles antiguos y seguimos dale y dale. "Señor Oidor, Señor Gobernador del Estado, Señor Obispo, Señor Capitán General, Señor Virrey de la Nueva España, Señor Presidente de la República… Soy Juan Tepano, el más viejo de los tlayacanques, para servir a usted: nos lo quitaron todo…"

 

Иллюстрация к книге

 

Vuestra Excelencia como superior y mediador, ponga atenciГіn a nuestras rГєsticas palabras; que a vuestro hogar lleguen nuestros clamores y aclamaciones.

 

Иллюстрация к книге

ВЎYa soy agricultor! Acabo de comprar una parcela de cincuenta y cuatro hectГЎreas de tierras inafectables en un fraccionamiento de la Hacienda de Huescalapa, calculada como de ocho yuntas de sembradura. Esto podrГ© comprobarlo si caben en ella ocho hectolitros de semilla de maГ­z. La parcela estГЎ acotada por oriente y sur con lienzo de piedra china, abundante allГ­ por la cercanГ­a del Apastepetl. Al poniente, un vallado de dos metros de boca por uno y medio de profundidad sirve de lГ­mite. Al norte, una alambrada es el lindero con mi compadre SabГЎs. Este lienzo es de postes de mezquite, que a tres metros de distancia cada uno, sostienen cuatro alambres de pГєas, clavados con grapas y arpones. Los arpones son alcayatas de punta escamada para que no se salgan, y hechizas. Las forjan los aprendices de herrero con desperdicios de fierro y las entregan en los comercios a centavo y medio la pieza.

Esta aventura agrГ­cola no deja de ser arriesgada, porque en la familia nunca ha habido gente cГ­e campo. Todos hemos sido zapateros. Nos ha ido bien en el negocio desde que mi padre, muy aficionado a la literatura, hizo famosa la zapaterГ­a con sus anuncios en verso. Yo heredГ©, y me felicito, el gusto por las letras. Soy miembro activo del Ateneo Tzaputlatena, aunque mi producciГіn poГ©tica es breve, fuera de las obras de carГЎcter estrictamente comercial.

Aunque bien acreditado, mi negocio es pequeГ±o, y para no daГ±arlo con una arbitraria extracciГіn de capital, preferГ­ hipotecar la casa. Esto, no le ha gustado mucho a mi mujer. Junto a mi libro de cuentas agrГ­colas, que estoy llevando con todo detalle, se me ocurriГі hacer estos apuntes. El aГ±o que viene, si Dios me da vida y licencia, podrГ© valerme por mГ­ mismo sin andar preguntГЎndole todo a las gentes que saben.

Lo Гєnico que me ha extraГ±ado un poco es que para la operaciГіn de compraventa han tenido que hacerse toda una serie de trГЎmites notariales muy fastidiosos. El legajo de las escrituras es muy extenso. Tal parece que esta tierra, antes de llegar a las mГ­as, ha pasado por muchas otras manos. Y eso no me gusta.

 

…Denuncio a Vuestra Majestad las mil maldades y las mil ventas y reventas de que son objeto estas tierras. Y es que un oficial barbero, herrero, zapatero y otros hombres viles que no son labradores, teniendo amistad con uno de vuestros oidores e visorreyes, obtienen luego con seis testigos de manga beneficio de tierras, y antes de que hayan sacado el título las tienen ya vendidas a los señores principales en trescientos y en quinientos y en mil pesos, y en dos mil y en tres mil y en cinco mil pesos…

 

Иллюстрация к книге

  • Voy a contarte Aniceta
  • lo que hizo Fierro de Villa:
  • en Tuxpan dejГі el caballo
  • y en Zapotiltic la silla.

– Este pueblo, aquí donde usted lo ve, con todas sus calles empedradas, es la segunda ciudad de Jalisco, y en tiempos de la refulufia fuimos la capital del Estado, con el General Diéguez como Gobernador y Jefe de Plaza. Quisiera no acordarme. Carrancistas y villistas nos traían a salto de mata desde Colima a Guadalajara, pariendo chayotes. Y a la hora del ¡quién vive! no sabía uno ni qué responder. Si usted se quedaba callado, malo. Si contestaba una cosa por otra, tantito peor. Diario teníamos fusilados y colgados, todos gente de paz. Entraban y salían de aquí jueves y domingo. Y los postes del tren a todo lo largo de la vía tenían cada uno su cristiano, desde Manzano a Huescalapa, y ni siquiera nos daban permiso de bajar a los ahorcados que estaban allí cada quien con su letrero, para escarmiento del pueblo. Otro día le cuento.

  • De Tuxpan a ZapotlГЎn,
  • de una carrera tendida
  • el NapoleГіn de petate
  • llegГі escapando la vida.

Иллюстрация к книге

…como desde mi llegada a la Loma de los Magueyes instalé mi telégrafo al pie de un poste de la vía del ferrocarril que pasa por la falda a poca distancia de la cumbre, rendí parte al General Diéguez sobre la superioridad del enemigo y de que sus cargas eran muy frecuentes y a fondo. No nos inquietábamos por lo que tocaba a nuestra línea de batalla, pero nuestros flancos descubiertos podían ser de un momento a otro ocupados. Era de imperiosa necesidad que me mandara el resto de mi brigada para cubrirlos, consistente en los Batallones 18° y 20°. Me contestó que el 20° había sido enviado con anterioridad a Pihuamo para combatir a Aldana, Bueno y demás jefes que yo conocía. El 18° estaba ocupado en cubrir la entrada de Tamarilla a Zapotlán. Finalmente me dijo que el 11° Batallón ya debía encontrarse entre nosotros, y que el General Figueroa estaba a punto cíe salir con su Regimiento para cubrir el camino cíe Sayula a San Gabriel.

 

Иллюстрация к книге

Еще несколько книг в жанре «Современная проза»