Размер шрифта:     
Гарнитура:GeorgiaVerdanaArial
Цвет фона:      
Режим чтения: F11  |  Добавить закладку: Ctrl+D
Следующая страница: Ctrl+→  |  Предыдущая страница: Ctrl+←
Показать все книги автора/авторов: Evanovich Janet
 

«Visions Of Sugar Plums», Janet Evanovich

Иллюстрация к книге

8,5 Plum

Traducido por Cary

 

Es cuatro dГ­as antes de Navidad y las cosas no se ven alegres para la cazarrecompensas Stephanie Plum. No tiene ГЎrbol. No ha comprado ningГєn regalo. Las tiendas estГЎn llenas hasta los topes de compradores. No hay ninguna luz centelleando en su apartamento.

Y hay un extraГ±o en su cocina.

Seguro, esto le ha ocurrido a Stephanie Plum antes. Los desconocidos, bichos raros, criminales, arrastrados, y lunáticos de siempre encuentran sin problemas el camino a su puerta. Pero este tipo es diferente. Este tipo es misterioso, sexualmente atractivo… y él tiene su propia agenda. Su nombre es Diesel y es un hombre con una misión. Diesel es diferente a cualquiera que Stephanie haya conocido en su vida. La pregunta es, ¿qué quiere con ella? ¿Le puede ayudar a encontrar al viejo fabricante de juguetes que ha sorteado su fianza antes de Navidad? ¿Puede sobrevivir él a la cena del día de fiesta de la familia Plums? ¿Puede traerle a Stephanie un árbol que no se vea como que ha crecido al lado de una central nuclear? Estas preguntas y más la mantienen despierta por la noche. Por no mencionar que necesita encontrar a un montón de desagradables elfos, su hermana Valerie tiene una “sorpresa” de Navidad para los Plums, su sobrina Mary Alice ya no cree en Santa, y la Abuela Mazur tiene un nuevo semental. Así es que saca el reno plástico, ata las campanillas, y alístate para celebrar los días de fiesta… al estilo de Jersey. Visions of Sugar Plums… ¡el mundo de Plum nunca ha sido más alegre!

1

Mi nombre es Stephanie Plum y tengo a un hombre extraño en mi cocina. Apareció de pronto. Un minuto estaba tomándome el café, mentalmente planificando mi día. Y luego al siguiente… poof, allí estaba.

Г‰l medГ­a mГЎs de 1,80 cm., con el pelo rubio ondulado tomado en una cola de caballo, ojos marrones oscuros, y el cuerpo de un atleta. Se veГ­a a finales de los veinte, tal vez treinta. VestГ­a vaqueros, botas, una blanca y roГ±osa camisa tГ©rmica suelta sobre los vaqueros, y una chaqueta de cuero negra en sus amplios hombros. TenГ­a una barba de dos dГ­as, y no parecГ­a feliz.

– Bien, esto no tiene gracia, -dijo él, claramente disgustado, con las manos en las caderas, mirandome. Mi corazón zapateaba en mi pecho. Yo estaba completamente en blanco. No sabía qué pensar o qué decir. No sabía quién era él o como entró en mi cocina. Daba miedo, pero aún más que eso él me inquietó. Era como ir a una fiesta de cumpleaños y llegar un día adelantada. Era como… ¿qué demonios pasa?

– ¿Cómo? -Pregunté-. ¿Qué?

– Oye, no me preguntes a mí, mujer, -dijo-. Estoy tan sorprendido como tú.

– ¿Cómo entraste en mi apartamento?

– Cariño, no me creerías si te lo dijera. -Se movió al refrigerador, abrió la puerta, y sacó una cerveza. La abrió, tomó un largo trago, y se limpió la boca con el dorso de su mano-. ¿Sabes cómo es transferida la gente en Viaje a las Estrellas? Es algo parecido.

De acuerdo, entonces tengo a un patГЎn engreГ­do bebiendo cerveza en mi cocina, y creo que podrГ­a estar loco. La Гєnica otra posibilidad en que puedo pensar es que alucino y Г©l no es real. FumГ© algo de marihuana en el colegio pero eso ya habГ­a pasado. No creo que tuviera una regresiГіn por las drogas. HabГ­a champiГ±ones en la pizza anoche. ВїPodrГ­a ser eso?

Por suerte, trabajo en la ejecuciГіn de fianzas, y estoy algo acostumbrada a ver a tipos aterradores surgiendo de armarios y bajo las camas. CrucГ© poco a poco la cocina, metГ­ mi mano en la lata de galletas de oso pardo, y saquГ© mi Smith y Wesson calibre 38 de cinco tiros.

– Caray -dijo-, ¿qué vas a hacer, pegarme un tiro? Como si eso fuera a cambiar algo. -Miró más atentamente el arma y negó con la cabeza con otra oleada de fastidio-. Cariño, no hay balas en esa arma.

– Podría haber una, -dije-. Podría tener una en la recámara.

– Sí, claro. -Terminó la cerveza y salió de la cocina a la sala de estar. Miró alrededor y se movió al dormitorio.

– Oye, -grité-. ¿Adónde crees que vas?

Г‰l no se detuvo.

– Eso es, -le dije-. Voy a llamar a la policía.

– Dame un respiro, -dijo él-. En verdad estoy teniendo un día horrible. -Se sacó las botas y se arrojó en mi cama, examinando el cuarto desde su posición extendida-. ¿Dónde está la televisión?

– En la sala de estar.

– Demonios, ni siquiera tienes televisión en tu dormitorio. ¿Qué estupidez es esa?

Con cautela me acerquГ© a la cama, extendГ­ la mano y lo toquГ©.

– Sí, soy real, -dijo él-. Algo. Y todo mi equipo funciona. -Sonrió por primera vez. Era una sonrisa “deja caer los calcetines”. Dientes blancos brillantes y ojos simpáticos arrugados en las comisuras-. Por si estás interesada.

La sonrisa era buena. Las noticias eran malas. Sinceramente no sabГ­a que pretendiГі decir. Y no estaba segura que me gustara la idea de que su equipo funcionara. En conjunto, eso no hizo mucho para ayudar a mi ritmo cardiaco. La verdad es, que soy mГЎs o menos una cazadora de recompensas cobarde. De todos modos, aunque no sea la persona mГЎs valiente del mundo, puedo engaГ±ar como los mejores de ellos, asГ­ que puse los ojos en blanco.

– Contrólate.

– Vendrás, -dijo él-. Ellas siempre lo hacen.

– ¿Ellas?

– Las mujeres. Las mujeres me aman,-dijo.

Buena cosa que no tuviera una bala en la recГЎmara como habГ­a amenazado porque definitivamente le pegarГ­a un tiro a este tipo.

– ¿Tienes nombre?

– Diesel.

– ¿Es tu nombre o apellido?


Еще несколько книг в жанре «Иронический детектив»

Забытые письма, Елизавета Абаринова-Кожухова Читать →

Недержание истины, Елизавета Абаринова-Кожухова Читать →