Размер шрифта:     
Гарнитура:GeorgiaVerdanaArial
Цвет фона:      
Режим чтения: F11  |  Добавить закладку: Ctrl+D
Следующая страница: Ctrl+→  |  Предыдущая страница: Ctrl+←
Показать все книги автора/авторов: Shua Ana MarГ­a
 

«La muerte como efecto secundario», Ana Shua

Иллюстрация к книге

REACCIONES ADVERSAS

La rifampicina es bien tolerada a las dosis recomendadas. Las siguientes reacciones adversas pueden presentarse: prurito, eritema, erupciГіn, anorexia, nГЎuseas, vГіmitos, malestar abdominal, colitis pseudomembranosa, diarrea, hepatitis y trombocitopenia. Esta Гєltima puede presentarse con o sin pГєrpura y estГЎ asociada a un tratamiento intermitente, siendo reversible si la droga se suspende inmediatamente.

Se han presentado casos de hemorragia cerebral y muerte cuando la administraciГіn de la rifampicina se continuГі o se reiniciГі despuГ©s de la apariciГіn de la pГєrpura.

Uno

Si se mira durante un tiempo un cuadrado rojo y despuГ©s se fija la vista sobre un papel en blanco, se ve un cuadrado verde. AsГ­, como un efecto Гіptico, como una mancha de sol en la retina que baila, brillante y molesta, delante de los ojos, veГ­a yo, constantemente, en colores que cambiaban del negativo al positivo, la foto en colores del tumor que obstruГ­a el intestino de mi padre.

Estaba cansado. HabГ­a dormido poco. Nunca fue fГЎcil el sueГ±o para mГ­, siempre tuve que engaГ±arlo, seducirlo para que se me entregara. Pero en los Гєltimos aГ±os, el sueГ±o se convirtiГі en un lujo inesperado que trato de gozar cuando se presenta, sin pretensiones de horario o de lugar, como a una amante casada.

Me sentГ­a mal. La visita de mi padre, su presencia breve y brutal, me habГ­a dejado sin fuerzas.

Si hubieras estado conmigo, te habrГ­a mostrado la foto. Hubieras apartado la vista con asco, con reproche: pero no estГЎs y yo necesito compartirla aunque sea con tu recuerdo malhumorado.

Era una foto obscena, de intenciГіn claramente pornogrГЎfica: ninguna insinuaciГіn, ningГєn intento de expresiГіn artГ­stica, la mГЎxima crudeza. HabГ­a sido tomada mediante una pequeГ±a cГЎmara al extremo de un tubo largo y flexible, en una rectoscopia. Mostraba una mucosa rosada y hГєmeda que parecГ­a el interior deforme, impensable, de un sexo de mujer. El tumor era negro, con los bordes deshilachados. No habГ­a transiciГіn, no habГ­a un oscurecimiento progresivo que llevara a ese abrupto cambio de color. Al contrario, un reborde violentamente rojo, como el que podrГ­a haber hecho un chico con un marcador para separar claramente la figura del fondo, delineaba sus lГ­mites -se hacГ­a necesario recordar que esa enГ©rgica frontera no servГ­a para detener su avance- y era el Гєnico elemento en la fotografГ­a que hacГ­a pensar en el dolor.

PrendГ­ el televisor para sumergirme en un mundo brillante que transformara la imagen fija en mi retina en un baile de luces y sombras. Г‰sa es la teorГ­a: un clavo saca otro clavo, una imagen se borra con otra imagen, una mujer se olvida con otra mujer.

Con el control remoto en la mano, cerrГ© los ojos para elegir al azar y me propuse quedarme allГ­ donde el azar me lo marcara. No querГ­a dejarme llevar por esa impaciencia loca que nos hace cambiar de un canal al otro en busca de algo imposible y maravilloso, algo que no existe, algo tan improbable como la Fuente de la Juventud, o la Ciudad del Oro, en busca del entretenimiento supremo, el Nirvana, la pГ©rdida del yo, bГєsqueda sin ilusiones que nos hace apagar el aparato convencidos de que no hay nada, absolutamente nada entre los cientos de posibilidades que se nos ofrecen, que merezca el esfuerzo de nuestra atenciГіn, de nuestra intenciГіn.

Si en lugar de someterme voluntariamente al azar hubiera decidido elegir, me habrГ­a quedado mirando las entrevistas de Sandy Bell, ese travestГ­ ingenioso que tomГі su nombre de un dibujo animado y que a veces logra interesarme. Pero el azar me destinГі el programa semanal del presidente. Fue una distracciГіn y un alivio.

El pobre hombre, su gabinete, la gente de su partido, se esforzaban por atraer la volГЎtil atenciГіn de los espectadores y votantes combinando periodismo inteligente con nГєmeros musicales y habilidades de comediantes. Por supuesto, era sobre todo propaganda polГ­tica, pero la producciГіn no era mala. Como cierre del ciclo aparecГ­a esa imagen que estamos acostumbrados a ver en tantos comerciales, el presidente en una demostraciГіn de equilibrio que al principio parece precario pero se va mostrando firme a medida que logra superar obstГЎculos y situaciones difГ­ciles.

Aunque a vos y a mГ­ y a muchos otros esas demostraciones casi circenses nos resulten ridГ­culas, la gente comГєn quiere a sus representantes tambiГ©n por eso, por su esfuerzo personal por divertirlos, por hacerles olvidar por un rato la pobreza, la falta de trabajo, la monotonГ­a. Nuestros polГ­ticos se hacen cargo en forma directa, con su cuerpo mismo, de la felicidad del pueblo, y el pueblo responde con votos y con amor. Ya todos sabemos, hasta los marginales y los locos, que no son nuestros gobernantes los que nos gobiernan. El presidente parecГ­a agotado debajo del maquillaje denso, con esa expresiГіn extraГ±a de los nuevos viejos a la que nos hemos habituado despuГ©s de tantos aГ±os de cirugГ­as. Otra vez se insinuaban sus tГ­picas bolsas debajo de los ojos enrojecidos; en la barbilla tenГ­a un grano desagradable que la base y el polvo no habГ­an alcanzado a disimular. Era una pena que entregara su cara a profesionales de segunda lГ­nea. Me imaginГ© trabajando sobre esos rasgos: podrГ­a haberlo hecho tanto mejor. El maquillador no habГ­a considerado los cambios de iluminaciГіn en cada secuencia.

Miraba ese programa absurdo con la vaga esperanza de que lo estuvieras viendo en alguna parte del mundo, por curiosidad o por nostalgia, al mismo tiempo que yo. Ahora que no importa desde hace tanto, puedo decirte hasta quГ© punto estГЎs siempre en lo que hago o en lo que decido no hacer. Te gustaba mucho mirar televisiГіn y supongo que todavГ­a te gusta, que seguГ­s viajando durante horas por los canales, buscando el Elixir MГЎgico mientras disfrutas, aunque lo niegues, de la bГєsqueda. Si yo hiciera lo mismo, si saltara al azar subiendo y bajando la numeraciГіn de los canales, podrГ­amos no encontrarnos nunca. En cambio al quedarme asГ­, en un programa cualquiera, tengo la casi certeza de que tus ojos van a pasar tarde o temprano por el mismo lugar en el que estГЎn los mГ­os, casi como si estuviГ©ramos juntos, casi como si nuestras miradas se tocaran.

Mi padre me dejГі la foto sobre la mesa de metal. ВїOlvidada? En otras Г©pocas hubiera hecho varias copias para repartir entre sus conocidos. Ahora, mostrarse muy enfermo es peligroso. De todos modos ya no tiene muchos conocidos. Cuando se persiste en vivir mГЎs allГЎ de ciertas fronteras, no suelen quedar amigos con los que celebrar el triunfo.

Me sorprendiГі escuchar su voz del otro lado de la puerta. Sale poco. Mi madre no sale nunca, casi no ha dejado su departamento en los Гєltimos aГ±os. DeberГ­an estar desde hace tiempo en una Casa, pero una combinaciГіn de salud, prudencia y dinero les ha permitido sostener su relativa libertad. Ya se sabe cГіmo son las cosas: si ves a un anciano que excede la edad de la independencia caminando en un centro de compras -y a pesar de la tintura, de las operaciones, se los adivina en la inclinaciГіn del cuerpo, en el movimiento de las rodillas, suelen tener el esqueleto tanto mГЎs viejo que la piel- podes asegurar que se trata de un anciano poderoso o por lo menos muy rico.


Еще несколько книг в жанре «Научная Фантастика»

Бутылка коньяка, Стефан Вайнфельд Читать →