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«Cuentos», Alfredo Echenique

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Alfredo Bryce Echenique: de la memoria al desencuentro

La narrativa de Alfredo Bryce Echenique ha quedado poblada de personajes que se han movido siempre entre la necesidad de la bГєsqueda del camino y la constataciГіn de la pГ©rdida de rumbo, por lo cual quedan vinculados, en primer lugar, al desarraigo, al desamor y otros desafectos y, finalmente, a la evidencia de un desencuentro de raГ­ces profundas y alcances diversos. Una aproximaciГіn irГіnica a la vida y a su metГЎfora, la escritura, verifica el detallado anГЎlisis de la sociedad de las Гєltimas dГ©cadas del siglo que lleva a cabo el autor, quien se convierte en el mejor guГ­a para poder comprender la sustancia mГЎs Г­ntima de la sociedad actual. Sus mundos y sus personajes abarcan por extenso los contornos de los apuros y las emociones de cada edad y cada estado: desde la indagaciГіn en las huellas imperecederas de la infancia o el impacto de los amores y amistades adolescentes hasta la exploraciГіn del joven desarraigado y el muy maduro artista ya olvidado por sГ­ mismo; desde el anhelado, aunque en ocasiones traumГЎtico, encuentro con la escritura hasta la confirmaciГіn de la debilidad de la conciencia polГ­tica de los individuos y la constante duda en que se halla sumido el hombre contemporГЎneo, sea Г©ste personaje o autor, lo que se concreta en la fracasada adivinaciГіn de si la verdad es la realidad apariencial o de si la ilusiГіn y la fantasГ­a compiten en similar plano de igualdad.

Las ficciones buscan en la autobiografГ­a y la autobiografГ­a encuentra en la ficciГіn. Esta estrategia del autor supone una exitosa afirmaciГіn del individuo puesto que Г©ste como aquГ©l se deciden por aceptar el habitar un espacio en que esas fronteras interiores, las sensoriales, han quedado difuminadas en este Гєltimo medio siglo. Y esa afirmaciГіn es la del individuo desengaГ±ado de los sucedГЎneos que se ha creado; es decir, la del hombre desencontrado y consciente, en la mayor parte de los casos, de ese fracaso porque el camino por el que se ha optado -el de la literatura, el de otras artes como la mГєsica y el cine, o el de los medios de comunicaciГіn de masas- resulta ineficaz e incluso tremendamente confuso. La mentira artГ­stica -que Bryce Echenique hereda de Г“scar Wilde- sГіlo sirve temporalmente y el humor sГіlo convierte en menos dolorosa la realidad, porque Г©sta finalmente acaba mostrГЎndose como la constataciГіn de un drama personal que evoluciona hasta su confirmaciГіn. El recurso metaficcional, como metГЎfora de la vida y de su equivalencia en la literatura, sirve a esa mentira artГ­stica y supone otra forma de sustituir la realidad, lo cual queda prГіximo a la autobiografГ­a ficcionalizada y a la ficciГіn autobiogrГЎfica, que suponen otras dos seГ±ales de la debilidad de lГ­mites que plantea la narrativa de Alfredo Bryce Echenique. No obstante, verdad y realidad llegan al texto por una operaciГіn de la memoria, que se materializa en la escritura. La escritura evidencia la negativa al olvido y, paradГіjicamente, la necesidad de corregir el pasado, de forma que mentira y ficciГіn pasan a convivir con verdad y realidad, pues todas las categorГ­as quedan restablecidas con un nuevo cuГ±o, con los perfiles otorgados por la memoria, que configura su propia perspectiva acorde con unas circunstancias precisas, en un intento por solventar el desencuentro en que a sГ­ misma se sorprende.

La bГєsqueda de la escritura que Alfredo Bryce Echenique llevaba a cabo en Huerto cerrado [?] (1968) permitГ­a el hallazgo de varias sendas que ha explorado ya el escritor mГЎs maduro. Por encima de Henry de Montherlant -sobre quien realizaba por entonces su tesis doctoral-, la influencia de Julio RamГіn Ribeyro y de Julio CortГЎzar dominan el ciclo cuentГ­stico en que convierte Bryce Echenique las aventuras del Manolo, quien, ademГЎs, recuerda tanto al Nick Adams de Ernest Hemingway. El papel de la invenciГіn y la escritura comienza a cobrar una importancia capital segГєn se advierte en relatos como В«El camino es asГ­В», cuyo tГ­tulo iba a llevarse al libro; el consejo de Ribeyro lo desviГі hacia el actualmente conocido. La escritura se convierte en el medio de vencer (aunque efГ­meramente) las carencias de la realidad. Con este relato Bryce Echenique marca una nueva concepciГіn de la vida mГЎs acorde con las exigencias de la sensibilidad contemporГЎnea y su herencia proustiana: el ubi sunt? se entona en el papel para invocar a la realidad sГіlo aparecida ya en la nostalgia del no existir, ya en la memoria de lo sГ­ sucedido, o en el texto, que consigna ambas posibilidades. Hacia el final de este ciclo cuentГ­stico llega el dramГЎtico desencuentro que denuncia la edad perdida. La queja clГЎsica por la caducidad de la vida se entona pero sГіlo referida esa existencia al tiempo pasado (el ubi sunt? mencionado), vivido o no, o a la duraciГіn en lo narrado por el arte que penetra una realidad nueva pero siempre efГ­mera e insuficiente; por ello se entona una queja tan velada que el lector ha de recomponer los intentos de deconstrucciГіn que un narrador no ha podido desvelar y que un autor implГ­cito ha ocultado con desencanto. Pero todo ello lograrГЎ, en La felicidad ja ja, metas excepcionales que se extenderГЎn a sus novelas.

Bryce Echenique trataba por entonces, en su libro inaugural, de hallar su propia voz y los temas particulares que caracterizarГЎn su obra, como se aprecia en los primeros cuentos. El arte de la escritura cobra un nuevo papel en В«Las notas que duermen en las cuerdasВ» al comenzar a indagar en la temГЎtica adolescente de una manera mГЎs profunda y prГіxima y a travГ©s de la autorreflexiГіn escrita. La ternura del diario adolescente constituirГЎ sГіlo uno de los rostros de la poliГ©drica visiГіn que de esa edad plantea el autor. В«El descubrimiento de AmГ©ricaВ» abandona esa ternura y explora en la sensualidad y una sexualidad que queda abocada al fracaso. No ocurre de forma diferente en В«Yo soy el reyВ», donde lo grotesco, ademГЎs, logra cotas no igualadas. Otras preocupaciones adolescentes ocurren en otros relatos, como la amistad en В«Su mejor negocioВ» o el amor lejano en В«Un amigo de cuarenta y cuatro aГ±osВ» (que parte de una experiencia que llevarГЎ hasta No me esperen en abril). TambiГ©n comienza a aparecer el desarraigo en el cuento que abre el volumen, pues, efectivamente, en В«Dos indiosВ» se ocupa por vez primera de la situaciГіn del peruano en Europa. Asimismo emerge la memoria del ciclo cuentГ­stico al convertir un silencio -para el personaje narrador y para el lector- en recuerdo involuntario, a la manera de la magdalena proustiana. Es decir, que convierte el silencio en el motor fundamental del recuerdo y, como sugiere la presencia inicial de В«Dos indiosВ» en el volumen, ese secreto abre el libro adolescente, en que se convierte todo el conjunto de relatos, recuperadores del pasado por una operaciГіn de la memoria, debilitada como se observa por los desencuentros de ese cuento inicial o por el trastornado discurso del Гєltimo, В«ExtraГ±a diversiГіnВ».

В«Dos indiosВ» indaga en el desarraigo, la emigraciГіn y la nostalgia desde una forma particular que supone la lucha de la memoria frente al olvido y que obtendrГЎ otros excelentes frutos posteriores. El cuento se enfrenta en una primera persona que da cuenta de los acontecimientos. La nostalgia invade al protagonista, que narra una historia pasada (con personajes que regresarГЎn a Un mundo para Julius) rota por el tiempo; la conversaciГіn sostiene el relato y el alcohol la silencia. Queda para el personaje narrador (y por tanto, para el lector) un secreto sin desvelar en el fondo de esa laguna narrativa, de ese iceberg hemingwayeano. El recurso regresa a В«Con Jimmy, en ParacasВ», relato del que Bryce Echenique siempre ha afirmado que le permitiГі el hallazgo definitivo de su propio estilo. AquГ­, el silencio oculta un trauma que Manolo, el protagonista-narrador, sГ­ conoce y que permanece escondido; el desciframiento serГЎ permitido sГіlo para algunos lectores, pues la victoria de la memoria sobre el olvido se produce cohibidamente. El mecanismo de la doble distanciaciГіn muestra la voluntaria y alejada perspectiva desde la que el protagonista contempla ese instante de su vida en que fue consciente de la homosexualidad. Los sГ­mbolos desperdigados, pero cuidadosamente colocados, hablan al lector con cierto reparo; las imГЎgenes, desde el inicio, muestran el grisГЎceo contexto social en que se va a fraguar el desdichado encuentro; el diГЎlogo final, casi en forma de escena, aporta la seГ±al que corrobora los indicios. La etimologГ­a popular de la traducciГіn final (de la palabra bungalow, que sospecha el muchacho, adiestrado en el inglГ©s y ya en la vida) confirma la existencia de un trauma pasado que la escritura desea analizar y expiar; la timidez y el pudor provocan esa laguna que algunos lectores podrГЎn desecar para hallar las causas autГ©nticas de los orГ­genes del relato.

Con el hallazgo de la nueva fГіrmula, Bryce Echenique emprende la composiciГіn del cuento В«Las inquietudes de JuliusВ», pero pronto advierte que el personaje, su ambiente, la voz y el componente social requieren de una extensiГіn mayor. El empeГ±o se convierte en la primera novela del autor, Un mundo para Julius (1970), con la que lograrГЎ el reconocimiento internacional y de su paГ­s, como demuestra la concesiГіn del premio Nacional en 1972. La interpretaciГіn sociolГіgica, comprometida y antioligГЎrquica con que se entendiГі entonces en PerГє -desde 1968 gobernado por el general Juan Velasco Alvarado- sГіlo resultarГЎ uno de los muchos rostros que ofrecГ­a una novela desenvuelta, rica y de sabor tierno que no sГіlo desplegaba los resortes de los mГЎs clГЎsicos mecanismos narrativos sino que tambiГ©n arriesgaba una exposiciГіn grave. Ese riesgo provenГ­a del uso de, por ejemplo, la distanciaciГіn hallada en В«Con Jimmy, en ParacasВ» y la libertad formal que, por CortГЎzar, habГ­a practicado en ese cuento, lo que suponГ­a el alejamiento de la trama a lo Montherlant; del mundo adolescente descubierto en В«Las notas que duermen en las cuerdasВ» y que se abrГ­a, con la decadencia de la oligarquГ­a, a los relatos de La felicidad ja ja; de la prГЎctica del tiempo que le llegaba de Proust, el flujo de conciencia de Joyce y el poderoso diГЎlogo de Hemingway, que se unГ­an a una variadГ­sima galerГ­a de voces y perspectivas desde las que se retrataba el mundo de la oligarquГ­a, contemplado unas veces con nostalgia, en otras ocasiones con alguna simpatГ­a, y por momentos con cierta agria y no disimulada queja. Pero lo importante, junto al humor, la nostalgia y otros gustos, resultaba el perfilado de los personajes, que convertГ­an a los espacios retratados en un universo abigarrado, atractivo y extraordinariamente vivo a pesar de la distancia existente, fundamentalmente econГіmica, con el lector, como a Г©ste le recordaba en alguna ocasiГіn el narrador en una prueba de vigorosa oralidad.

El uso del humor y de la nostalgia adquirГ­an renovados valores producto del enfoque irГіnico con que se contemplaba la materia a novelar. TambiГ©n В«Con Jimmy, en ParacasВ» suponГ­a el intento mГЎs logrado en ese aspecto. La novela, aunque procedГ­a de la sola memoria del narrador, ofrecГ­a, ademГЎs, un multiperspectivismo que se avenГ­a con mayores posibilidades a la concepciГіn irГіnica con que se dotaba al narrador de la novela. El mundo de Julius, el del palacio y sus contornos, el de la servidumbre y la familia, se ofrecГ­an con, al menos, un doble punto de vista, resoluciГіn que aportaba sensaciones procedentes de un sentimiento que asumГ­a la ambivalencia. El humor serГЎ triste, pues en Гєltima instancia trata de disfrazar dolores profundos, y la nostalgia supondrГЎ la aspiraciГіn a recobrar una experiencia truncada e incompleta, que ha de extraerse del olvido para su elaboraciГіn memorГ­stica. Unido a ello, la maestrГ­a de algunas escenas en que experimenta con un nuevo lenguaje que se subordina no ya sГіlo al espacio o a los personajes sino incluso a los tiempos que especulan con la nostalgia, la melancolГ­a o el imaginario de las clases sociales. Tal vez haya de considerarse la lectura por entonces de las bildungsroman alemanas y francesa. El tiempo se acomoda tambiГ©n al ritmo demandado por la escena y, en general, por la historia toda, desde la infancia del protagonista hasta su crudo enfrentamiento en los albores de la adolescencia, cuando Julius queda abocado a un desencuentro traumГЎtico al descubrir por fin y verdaderamente su mundo, despojado de los ropajes, exquisitos o sГіrdidos, tras los que se escondГ­a el autГ©ntico.

Una nueva etapa de su obra venГ­a siendo anunciada por algГєn relato de Huerto cerrado (В«El camino es asГ­В» y В«Las notas que duermen en las cuerdasВ») y la metaficcionalidad mГЎs incipiente de Un mundo para Julius, aГєn tГ­midamente esbozada en las escenas de la redacciГіn de Julius sobre el padre de Fernandito Ranchal y de Cano bautizando y, por tanto, inventando su propio mundo con su varita. La preocupaciГіn por la escritura y sus dificultades se convertirГ­a en una metГЎfora de la vida. Si Julius, como Manolo, recorrГ­an los hitos de un proceso de aprendizaje y maduraciГіn con signos explГ­citos y simbГіlicos, algunos personajes de La felicidad ja ja, asГ­ como despuГ©s Pedro Balbuena, MartГ­n RomaГ±a, Felipe Carrillo y Max GutiГ©rrez, por ejemplo, viven la escritura como si de una vida se tratara. La escritura no sГіlo servirГЎ para vencer al olvido y establecer la memoria, sino que, tras un infausto encuentro con la realidad, permitirГЎ tambiГ©n el triunfo sobre la verdad objetiva, que se escamotearГЎ porque escribir otorgarГЎ al sujeto la posibilidad de reconstruir lo ingrato de la realidad o completar lo inacabado de la nostalgia. Vida y escritura se intercomunican y todo ello acaba por afectar a una instancia como la del autor, que posee un nuevo sello distintivo que le acompaГ±arГЎ muy estrechamente incluso a sus crГіnicas y a sus antimemorias. Lo autobiogrГЎfico se confunde con la ficciГіn y Г©sta parece tambiГ©n invadir la vida. Ello no es mГЎs que el producto sabiamente preparado de un narrador que ha contemplado la vida artГ­sticamente, conforme a su visiГіn irГіnica del mundo y la existencia y del uso de la mentira artГ­stica que aprendiГі de Wilde. Pero, por otra parte, Bryce Echenique prosigue en su nuevo libro de cuentos con su indagaciГіn en el mundo de la oligarquГ­a, venida a menos tras el golpe de estado de Velasco Alvarado en 1968, como se advierte en los dos cuentos que marcan el trГЎnsito hacia una nueva etapa. Efectivamente, la decadencia de la oligarquГ­a se aprecia en la humana debilidad que subyace en В«Eisenhower y la Tiqui-tiqui -tГ­nВ» y, sobre todo, en la inaceptada constataciГіn de su pГ©rdida de riqueza y privilegios de В«Pepi Monkey y la educaciГіn de su hermanaВ», donde a esa clase sГіlo le queda una salida a travГ©s de la mentira, la fantasГ­a y la locura. Otras razones mГЎs artГ­sticas pero igualmente nostГЎlgicas ofrece el relato del oligarca emigrado y melancГіlico en el invierno parisino de В«Florence y NГіs trГЄsВ».

Por su parte, В«Baby SchiaffinoВ» resulta uno de los relatos fundamentales de Alfredo Bryce Echenique y donde mejor deja constancia de algunos de los problemas que aquejan a sus personajes, tanto en el amor como en su equГ­voca posiciГіn ante la realidad. La historia queda enmarcada por la memoria involuntaria a la manera proustiana que brota de un objeto que despierta el recuerdo. El pasado ingrato regresa y muestra una errada traducciГіn de la realidad. Los componentes carnavalescos sobresalientes, como resultan la ocultaciГіn del personaje tras las mГЎscaras que le ofrecen los medios de comunicaciГіn de masas, derivarГЎn en causa del drama cuando parecГ­a abierta una esperanza de que el protagonista fuera capaz de luchar por el amor de Baby. Los disfraces que Taquito Carrillo adopta, las imitaciones de Г­dolos populares que lleva a efecto, todo ello denuncia su desconfianza en sГ­ mismo y la necesidad de encontrar referentes ajenos a su mundo y sГ­ pertenecientes al ficcional de, por ejemplo, el cine. La asunciГіn de personalidades ajenas a la realidad del personaje y su asidero en ficciones de ese tipo provocarГЎn el desastre. De nuevo aparece el problema de la indefiniciГіn entre esos lГ­mites de los mundos que habitan los personajes de Alfredo Bryce Echenique y las nefastas consecuencias de todo ello. A la memoria experiencial se imponen otras memorias ajenas o atГЎvicas -literaria, escritural, musical, cГ­vica, clasista, histГіrica, o la procedente de los medios de comunicaciГіn de masas-, todas las cuales, por ajenas, resultan en el desencuentro; este fracaso aparece ya inmediato o, tal vez, ya algo remoto tras un triunfo sГіlo efГ­mero.

La recopilaciГіn de esos y otros cuentos dan como resultado La felicidad ja ja [?] (1974), un nuevo volumen de relatos al que unirГЎ los quizГЎ dos mГЎs sobresalientes, que habГ­a ya editado en revistas y que unidos formaron un libro en 1972, donde ya se apreciaba que se abrГ­a resueltamente la narrativa de Alfredo Bryce Echenique hacia un nuevo rumbo. В«Antes de la cita con los LinaresВ» presenta ciertos elementos que serГЎn aprovechados para las novelas, pero lo mГЎs interesante resulta su bГєsqueda de un nuevo mundo sobre el que asentar la ficciГіn y los personajes. El intento ya venГ­a de los dos libros anteriores, pero en ese relato halla definitivamente el mundo ficcionalizado en el que desde entonces decide asentar su obra. Ese mundo participa de la realidad tanto como de la ficciГіn; resulta un territorio intermedio en el que Bryce Echenique se encuentra a gusto, donde participa de su vertiente decididamente cervantina y a partir de lo cual pone en prГЎctica de manera magistral la mentira wildeana. El relato funda un relato y una manera de relatar; el protagonista inventa y el resultado que se ofrece al lector es una historia doble, de conversaciГіn y redacciГіn, pero no se le facilitan las claves para diferenciar cuГЎl sea la realidad ficcional de ambas facetas de la vida del protagonista SebastiГЎn, quien tal vez Гєnicamente sea un manipulador de la realidad con el fin de obtener una buena ficciГіn o mГЎs seguramente una vГ­ctima de la realidad que busca amparo en la ficciГіn. La metaficcionalidad del relato sirve de marco y de explicaciГіn de la vida, que encuentra una metГЎfora en esa vГ­a de acceso a la ficciГіn. En las novelas posteriores, la metaficciГіn se convierte en metГЎfora de esa bГєsqueda y en atajo para su comprensiГіn. El olvido es definitivamente vencido por la memoria escritural, que permite tambiГ©n el logro de una verdad propia, agradable y plausible.

En cambio, В«Muerte de Sevilla en MadridВ» suponГ­a la mГЎs exitosa realizaciГіn del humor como forma de mitigar el dolor y de la mentira o de la imaginaciГіn como forma de sobrellevar una existencia grisГЎcea. Como suele ser habitual, se descubre efГ­mera esa forma de salvaciГіn de la realidad y Sevilla acaba trГЎgicamente cuando la realidad le vence a pesar del engaГ±o que trama contra su memoria, que ha tergiversado en lo referente a su hГ©roe adolescente. El aura del instante provocarГЎn el trauma del desencanto, que quedarГЎ confirmado tras las respuestas del cuerpo, que mueven al protagonista, angustiado por su entorno de cuadros religiosos y goyescos y las caricaturas de hombres que acompaГ±an a Sevilla, todo lo cual provocarГЎ, sin embargo, la hilaridad del lector por el narrar chaplinesco de las escenas. El juego con el tiempo y sus consecuencias -el recuerdo y la nostalgia- se convertirГЎn en perfiladores de un espacio que, ademГЎs, penetra con mayor hondura en la metaficcional confusiГіn entre ficciГіn y realidad, al citar como reales a Susan y a Juan Lucas, protagonistas de Un mundo para Julius, y mГЎs tarde, ofrecer un breve diГЎlogo entre Alfredo Bryce Echenique y su esposa Maggie, inquilinos del mismo hotel que Sevilla e igualmente partГ­cipes de visiones idГ©nticas desde la ventana de esa habitaciГіn.

Ese difícil equilibrio constituirá la base sobre la que se asiente Tantas veces Pedro (1977), novela fronteriza entre la realidad que vive el personaje y la ficción que crea. El resultado es un caos estructural que refleja la mente y el mundo del protagonista, un aspirante a escritor que modela su vida conforme a su vocación y cuya existencia pone en duda la conclusión de la historia y el revelador epílogo. Ante el terror del olvido y del recuerdo verdadero, el protagonista y el narrador emprenden la confección de un texto que salve de la realidad al pasado; así, todo se concibe y progresa como una lucha contra el olvido de Sophie y contra el mismo recuerdo, que la memoria transforma y reelabora caóticamente, en un orden tan turbio como el protagonista que lo lleva a efecto. La deconstrucción, la metaficcionalidad y la estructura, amén de la sabia caracterización del protagonista, a la vez retratador de los demás personajes, resultan otros mecanismos fundamentales que intervienen decisivamente en la novela. La sensación de mise en abîme o de vértigo narrativo supone uno de los éxitos de una estructura compleja y de una narración ambiciosa que se resuelve con fortuna. La novela supone la confirmación de una nueva etapa en que la metaficcionalidad se convierte en una apuesta definitiva y en la resolución de la búsqueda de respuestas vitales. Pero el caminar del protagonista, del narrador y del autor entre los bordes reales y narrativos – dentro y fuera del texto- resulta trágico. El drama de la búsqueda se resuelve en infortunados encuentros y en fracasadas experiencias; sólo el arte salva el trayecto de un personaje tan itinerante como sus invenciones. Por eso resultan extraordinariamente afortunadas la forma metaficcional o la recuperación de la novela de artista y el desarrollo en ambientes literarios y artísticos, así como el recurso al humor, que, como la oralidad, dotan a una vida de la sucedánea sensación de placer y de compañía.

Por ese mismo camino transita el protagonista de La vida exagerada de MartГ­n RomaГ±a (1981), primer volumen del dГ­ptico Cuadernos de navegaciГіn en un sillГіn Voltaire, que se cerrarГЎ con El hombre que hablaba de Octavia de CГЎdiz (1984). La apertura metaficcional de cada volumen marca el rumbo vital del personaje y el mundo que va a transitar, esencialmente literario, ficcionalizado, producto de una fantasГ­a desbordante, que actГєa como instrumento para la transformaciГіn de la memoria -es decir, de la escritura-. Con ello, cabe la posibilidad de vengar aspectos o momentos del pasado, o corregirlos, y sacarlos del olvido, tambiГ©n, con el fin de evaluar los resultados. La obra va convirtiГ©ndose en una novela de maduraciГіn y aprendizaje en diversos aspectos, aunque realmente lo que supone es un olvido de las formas heredadas de la cultura a travГ©s de las cuales MartГ­n RomaГ±a contemplaba la vida, el amor, la amistad, la polГ­tica, la literatura. AsГ­, la escritura no sГіlo es constataciГіn sino tambiГ©n momento de reflexiГіn; pero, ademГЎs, resulta ser el espacio en que se resuelvan los problemas de perspectiva provocados por la misma literatura. De esa manera, el protagonista aprovecha para vengarse del pasado y crearse el suyo propio, como confirman los cuadernos azul y rojo, que acaban por constituirse en las dos novelas que formarГЎn el dГ­ptico. La izquierda hispanoamericana, el mayo del 68, la universidad francesa, la clase media parisina, la nobleza europea, el mito Hemingway, todo queda cuestionado y con ello el concepto de verdad que se debate en el fondo de la obra de Alfredo Bryce Echenique. De esa duda acerca de la verdad parten las peculiares relaciones de su narrativa y de sus protagonistas con el arte y con la literatura, con la vida y con el amor. La creaciГіn de Octavia y la relaciГіn con ella, desde el cuaderno azul hasta el cuaderno rojo -de narrataria a protagonista, de invenciГіn irreal a presencia idealizada-, muestra esa peculiar versiГіn de lo real, de lo verdadero, en definitiva, como en otro nivel plantea la novela de Hemingway, la fotografГ­a de la llegada de MartГ­n RomaГ±a a Francia, la misma escritura y sentido de los cuadernos, y, en Гєltima instancia, el supuesto carГЎcter autobiogrГЎfico de todo el conjunto. Los problemas con la realidad y la verdad se complican al presentar la obra a un personaje llamado Alfredo Bryce Echenique y a sus obras, e incluso a otros personajes coincidentes con reales. Pero un grado mГЎs lo supone la creaciГіn del cuento В«Una carta a MartГ­n RomaГ±aВ», especie de epГ­logo del dГ­ptico que incluirГЎ en Magdalena peruana y otros cuentos [?] (1986), donde, siguiendo a Henry James, se ponen en duda ciertos elementos de las novelas y donde se producen esos preocupantes ajustes entre realidad y ficciГіn, lo que sacude los cimientos de la verdad que, en principio, se dice, trataba de hallarse, puesto que se transgrediГі en el dГ­ptico, aГ±ade el narrador. Tanto la escritura como la vida resultan caminos a travГ©s de los cuales resulta imposible la aprehensiГіn y comprensiГіn de lo que sea la verdad, y con mayor motivo si la vida, como la escritura, se ven contaminadas por la literatura y otras manifestaciones del arte y de los medios de comunicaciГіn de masas. El humor constituye el asidero del MartГ­n RomaГ±a protagonista-narrador pues sirve para difuminar las catГЎstrofes de la vida, los cataclismos amorosos, polГ­ticos y vocacionales, y a la vez constata el fracaso del camino que va desde la bГєsqueda hasta el desencanto, de manera que trata de aminorar los efectos del dramГЎtico desencuentro o de la imposibilidad de conocer los autГ©nticos contornos de la verdad.

Algunos de los relatos de Magdalena peruana y otros cuentos reflejan esa desilusiГіn y el desajuste entre la realidad y los poderes de la ficciГіn que se produce por diversos medios. La prensa frustra deseos en В«Anorexia y tijeritaВ», donde de nuevo la realidad parece pertenecer a los siempre poderosos, a pesar del juego del mundo al revГ©s. El rumor destruye aГ±os de amistad en В«Magdalena peruanaВ», donde ademГЎs cobra especial importancia la parodia -aquГ­ un hedor sirve para activar la memoria involuntaria-, que Bryce Echenique comenzГі a utilizar, desde las novelas de Pedro Balbuena y MartГ­n RomaГ±a, como medio a travГ©s del que se contempla el otro lado de la realidad ajena a la ficciГіn que se parodia. En В«CГіmo y por quГ© odiГ© los libros para niГ±osВ», la confusiГіn entre el protagonista-narrador y el autor y los mundos que ambas entidades representan resultan mГЎs sobresalientes, lo cual pone nuevamente en entredicho el carГЎcter de la narrativa de Bryce Echenique. De ahГ­ surgen frustraciones a lo Fitzgerald -y asГ­, diversos rostros de la soledad- como las de В«En ausencia de los diosesВ» o algГєn otro relato, pero el mГЎs interesante en este y otros aspectos resulta В«El breve retorno de Florence, este otoГ±oВ», que completa, pues lo continГєa, el cuento В«Florence y NГіs trГЄsВ» de La felicidad ja ja. En Г©ste, un profesor de un colegio francГ©s contaba su relaciГіn con su alumna Florence y ponГ­a el acento en su carГЎcter enfermizo, su sensibilidad, su clase, tan diferente del oligarca venido a pobre que resulta el profesor en ParГ­s. En el segundo relato, como antГ­doto contra el olvido y como fГіrmula para reactivar la memoria voluntaria, el mismo profesor cuenta cГіmo escribiГі un cuento sobre aquГ©llas experiencias con Florence, lo cual, una vez en libro, pretende que sirva de seГ±uelo para que la joven le busque en el presente y asГ­ recordar el pasado. La mezcla en el cuento de los mundos de la realidad de los personajes y la ficciГіn que se genera se convierte en un desencuentro entre la ilusiГіn y la esperanza y en la constataciГіn de que la literatura sГіlo resulta un efГ­mero sucedГЎneo de la realidad y que la memoria conduce siempre a un desdichado hallazgo. El lector, como ocurrirГЎ en relatos posteriores del tipo de В«Tiempo y contratiempoВ» o В«La muerte mГЎs bella del 68В», habrГЎ de cuidar sus pasos para no equivocar el camino que le llevarГЎ a la verificaciГіn de los desencuentros de la vida, generalmente llevados por la vГ­a del arte y mГЎs habitualmente de la literatura.


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